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Última retrogradación de mercurio en 2025

Cada retrogradación de Mercurio marca un momento del año en que la mente se desacelera y el universo nos invita a mirar hacia adentro. Son períodos en los que los ritmos mentales se vuelven más lentos, las conversaciones adquieren otra profundidad y las decisiones necesitan madurar antes de concretarse. Lejos de ser “tiempos de caos”, los retrógrados de Mercurio son pausas necesarias para revisar lo que pensamos, cómo nos comunicamos y desde qué lugar tomamos nuestras decisiones.


Mercurio va a retrogradar en el mes de noviembre desde el signo Sagitario (grado 6° 51') a Escorpio (grado 20° 42'). Este recorrido sugiere un viaje desde la mente que busca respuestas externas hacia una mirada más interna y honesta: antes de mirar el horizonte, necesitamos bucear en la raíz de lo que realmente creemos y deseamos.


Te invito a revisar cada fase de este viaje que tendrá Mercurio en estos últimos meses del año y cómo puedes aprovecharlo:


Sombra pre-retrógrada desde el 21 de octubre

¿Qué es la fase de sombra Pre-retrógrada? La fase pre retrógrada de Mercurio marca el inicio del proceso: es cuando las experiencias, conversaciones y pensamientos que luego revisaremos comienzan a manifestarse. Es un tiempo en que la mente empieza a volverse más consciente de lo que necesita reordenar, aunque todavía no lo comprendamos del todo. Su energía puede sentirse como una mezcla entre claridad y confusión: sabemos que algo está cambiando, pero aún no terminamos de entender hacia dónde. Por eso, este período funciona como una antesala de toma de conciencia, donde la vida empieza a mostrarnos qué temas merecen nuestra atención.


En esta ocasión, la fase pre retrógrada se siente especialmente intensa a nivel emocional y mental. Pueden emerger conversaciones profundas, verdades incómodas o recuerdos que revelan la raíz de ciertos patrones. Es un momento en el que las palabras tienen poder, y lo que decimos (o lo que callamos) puede tener un impacto mayor del esperado. Al mismo tiempo, podemos sentirnos con más determinación o incluso con cierta impaciencia por resolver cosas pendientes. Esa energía, bien canalizada, puede ayudarnos a afrontar temas que antes evitábamos, pero si se expresa desde la impulsividad, puede generar roces o malentendidos.


Sin embargo, esta fase también abre oportunidades para encontrar claridad y sentido. Hay una corriente de comprensión profunda que nos permite conectar los puntos entre lo vivido, lo aprendido y lo que deseamos construir. Podemos descubrir nuevas perspectivas, inspiraciones o conversaciones que iluminan lo que antes parecía confuso. Es una etapa de insight emocional y lucidez espiritual, donde todo lo que ocurre tiene el propósito de prepararnos para el verdadero proceso de revisión que vendrá con la retrogradación.


Recomendaciones para transitar esta fase:

  • Observa los temas o conversaciones que se repiten: ahí está la pista de lo que necesitará revisión más adelante.

  • Si algo te genera incomodidad, respira antes de reaccionar; esa emoción trae información valiosa.

  • Evita conclusiones apresuradas: lo que hoy parece confuso puede revelarse con más claridad en las próximas semanas.

  • Dedica tiempo al silencio, la escritura o la meditación; estas prácticas ayudan a escuchar lo que la mente racional no logra expresar aún.


Inicio de la retrogradación el 9 de noviembre

En esta primera mitad del proceso, la energía se va a sentir especialmente intensa. Pueden aparecer conversaciones que reabren temas antiguos o situaciones que nos confrontan con la manera en que defendemos nuestras ideas. Hay una tendencia a querer tener razón o imponer una visión, pero detrás de esa necesidad puede esconderse el miedo a perder el control. Esta etapa nos desafía a revisar la forma en que comunicamos la verdad, no solo para ser escuchados, sino también para aprender a escuchar. Si surgen desacuerdos, lo más importante será preguntarnos qué parte de nosotros busca ser validada y qué creencia profunda se está poniendo en juego.


A la vez, esta fase ofrece un poderoso impulso transformador. A medida que bajamos la guardia mental, se abre espacio para una comprensión más honesta de lo que realmente queremos construir. Pueden llegar revelaciones inesperadas, cambios de perspectiva o decisiones que nos liberan de ideas obsoletas. No se trata de reaccionar ante lo que se mueve, sino de observar qué verdades necesitan actualizarse. Este es el momento de transformar la rigidez mental en flexibilidad y la necesidad de tener respuestas en curiosidad por descubrir algo nuevo.


Recomendaciones para esta etapa:

  • Evita reaccionar impulsivamente: las conversaciones intensas pueden revelar mucho si logras escuchar sin necesidad de defenderte.

  • Revisa tus creencias: ¿estás actuando desde una convicción auténtica o desde una idea que ya no te representa?

  • No fuerces decisiones importantes; lo que hoy parece incierto puede transformarse en claridad cuando Mercurio retome su movimiento directo.

  • Practica la apertura mental: las revelaciones inesperadas pueden ser el inicio de una nueva comprensión


Mitad de la retrogradación el 20 de noviembre

En la segunda mitad del proceso, Mercurio se encuentra con el Sol, marcando el punto de iluminación dentro del ciclo retrógrado. Este momento simboliza un instante de lucidez: la mente (Mercurio) se une a la conciencia (el Sol), permitiéndonos ver con claridad lo que antes estaba confuso. Es como si una luz interior se encendiera en medio del silencio mental. No se trata aún de actuar, sino de comprender. En Escorpio, esta conjunción nos invita a mirar con honestidad lo que se oculta bajo la superficie (motivos, emociones, apegos o verdades que temíamos reconocer) y a transformarlo en sabiduría.


Durante esta etapa, la energía se vuelve más fluida y emocionalmente reveladora. Lo que antes parecía caótico empieza a cobrar sentido, como si piezas dispersas del rompecabezas mental comenzaran a encajar. Es un tiempo de integración, donde la intuición se vuelve guía y la sensibilidad nos orienta hacia lo que realmente importa. Pueden surgir conversaciones curativas, reconciliaciones o comprensiones que alivian cargas del pasado. Este tránsito nos enseña que la verdadera claridad no proviene del análisis mental, sino de la conexión emocional con nuestra verdad interna.


Además, el clima general de esta fase favorece la empatía y la apertura del corazón. Es posible que sintamos una necesidad más fuerte de expresar afecto, pedir perdón o compartir pensamientos que antes callamos. La comunicación se vuelve más honesta, pero también más compasiva. Todo lo vivido en las semanas anteriores se decanta aquí en forma de sabiduría emocional: comprendemos por qué ocurrió lo que ocurrió y qué aprendizaje necesitaba el alma.


Recomendaciones para esta fase:

  • Dedica tiempo a la introspección: escribir, meditar o simplemente estar en silencio puede ayudarte a integrar las revelaciones internas.

  • No busques resolverlo todo mentalmente; confía en la intuición y en las señales que llegan de manera sutil.

  • Si sientes el impulso de hablar desde el corazón, hazlo con calma y presencia: las palabras tienen ahora un poder sanador.

  • Agradece lo comprendido, incluso si vino a través del conflicto o la confusión; esta comprensión marca el inicio de un nuevo nivel de conciencia.


Final de la retrogradación el 29 de noviembre

Aunque la retrogradación de Mercurio finaliza el 29 de noviembre, su proceso no concluye realmente hasta el 17 de diciembre, cuando termina la fase post retrógrada. Durante esos días, la energía comienza a estabilizarse y la mente retoma su ritmo habitual, pero con una nueva comprensión de fondo. Es el momento en que lo que descubrimos en las semanas anteriores empieza a traducirse en decisiones, acciones o cambios concretos. No se trata solo de “volver a avanzar”, sino de hacerlo con mayor coherencia y conciencia, aplicando en la práctica lo que aprendimos a nivel interno.


Recomendaciones para esta etapa:

  • Empieza a concretar tus ideas, pero hazlo paso a paso, sin forzar los tiempos.

  • Revisa las conclusiones del proceso: ¿qué cambió en tu forma de pensar o comunicar desde que comenzó la retrogradación?

  • Mantente abierto a los giros inesperados: lo que se sacude ahora puede estar alineándote con algo más auténtico.

  • Cierra el ciclo con gratitud: reconoce lo que comprendiste, incluso si el proceso fue desafiante. La claridad que surge ahora es fruto del trabajo interior realizado.


El tránsito de Mercurio, planeta de la mente, por territorios tan intensos nos recuerda que cada pausa mental es también una oportunidad para sanar la relación con nuestros pensamientos. Al comprender de dónde vienen nuestras palabras, deseos y juicios, abrimos la puerta a una comunicación más alineada con el alma.




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