Gestión emocional: astrología y terapia
- Salomé Badinez Venegas
- 5 may 2025
- 5 min de lectura
Ya sea que estas buscando crecer a un nivel profesional, personal, mejorar tus relaciones o encontrar mayor satisfacción respecto a tu vida, si estás en un proceso terapéutico, tener herramientas para una correcta gestión emocional es clave para poder tener un buen resultado. Esto puede sonar muy obvio pero muchas veces se subestima el asunto.
Como sociedad hemos sido capaces de ver que la gestión emocional es esencial para tener una vida saludable, tanto así que ahora se les enseña con mucha más claridad a los niños y niñas que están creciendo, a reconocer sus emociones y expresarlas sanamente. Si bien, se ha avanzado mucho, siento que aún hay ciertas cosas que aprender para poder tener una mejor salud emocional.
¿Sabes realmente que hacer cuando sientes una tristeza profunda? ¿Te pasa que sabes que no es bueno reprimir una emoción, pero no sabes como sostenerla y quieres que pase rápido? ¿Sabes como cuidarte emocionalmente? Déjame contarte algunos aspectos que a mi me gusta tener en cuenta sobre todo esto:
Abordarlo desde la astrología
En una carta natal, cuando se quiere trabajar gestión emocional observamos la luna y sus conexiones. El arquetipo lunar está asociado a la energía materna de contención emocional, nutrición y cuidado, pero a un nivel más profundo, cuando se trabaja terapéuticamente con la luna nos enfocamos en experiencias de infancia, lo que nos permite entender cuáles son los primeros patrones que forman la personalidad de la persona, las heridas que están asociadas y los mecanismos de supervivencia que han sido claves en su crecimiento.
Cuando somos bebés, necesitamos completamente del cuidado de alguien más para poder sobrevivir, ya que no tenemos las capacidades aún para hacerlo por nosotros mismos. En este sentido, un bebé, de forma totalmente inconsciente, sabe que debe pertenecer a un clan o tener algún lazo emocional significativo para asegurarse de recibir esos cuidados.
Desde esa interacción temprana que el bebé tiene con sus padres, su familia o quién sea su cuidador principal, es lo que define en su inconsciente lo que representa el amor. Y también, el bebé va aprendiendo poco a poco cuales son los comportamientos que son aceptados o rechazados por el clan, de forma que encuentre su rol, su participación en el sistema. Todo esto hace que forme su personalidad, pero también quedan grabados miedos y heridas.
Cuando analizamos la luna natal por signo, casa y sus aspectos, vemos qué es lo que la persona reconoce como “familiar” y en consecuencia “seguro”. Incluso los niños que han crecido en ambientes hostiles o disfuncionales entienden como “seguro” esas dinámicas, porque es lo que conocen.
Por lo tanto, cuando analizo la luna natal de una persona siempre intento responder a las siguientes preguntas:
-¿Qué necesita esta persona para sentirse segura?
-¿Qué le da miedo perder?
-¿Cuál es su mecanismo de defensa emocional? (que se puede entender como la forma que ha aprendido a “gestionar” sus emociones hasta ahora)
-¿Qué reconoce o espera de otros como señal de amor?
El camino terapéutico
Después de entregarle toda la información que se puede observar desde la carta natal, la persona suele pasar por un momento de reconocimiento de sí mismo muy importante e incluso a comprender gran parte de sus dinámicas en relaciones. Pero tener esta información no significa sanarla o integrarla desde una postura de crecimiento personal, hay que saber qué hacer con esta información.
Para ello a mí me gusta profundizar en ciertos temas, como el estilo de apego para poder comprender cuales son las acciones concretas que ha adoptado la persona al gestionar su mundo emocional (si es muy dependiente o cerrado a la conexión profunda) y también me gusta trabajar con la teoría de los “lenguajes del amor” de Gary Chapman, que mucha gente conoce. Tengo que aclarar que yo lo utilizo como una guía, ya que considero que esto es una visión generalizada de algo que puede ser único y personal para cada ser, pero sirve increíblemente para el reconocimiento cuando no sabemos qué palabras usar o cómo describir lo que nos pasa de forma interna.
Algo muy interesante que me ha pasado al trabajar con esta teoría es que muchas personas sienten que conectan con TODOS los lenguajes del amor. Y esto tiene su razón, ya que las personas que tenemos una mayor tendencia a ser complacientes con los demás, somos capaces de leer sus necesidades y saber exactamente qué están esperando de nosotros. Pero el truco no está ahí, ya que hay que revertir el proceso.
Lo que yo propongo es observar los 5 lenguajes del amor y preguntarse cuál de esos, en el caso que mi pareja o mi familia no lo expresen, siento que es señal de que no me aman. Ahí está la clave, ese es tu verdadero lenguaje del amor. Y esto te sirvepara comunicar efectivamente lo que necesitas en tus relaciones. Pero además, hay algo incluso más poderoso que puedes hacer con eso; autoregularte con tu lenguaje del amor.
Co-regulación y Auto-regulación
Hace unos años comencé a indagar sobre la Teoría Polivagal del sistema nervioso autónomo a través de un libro de Deb Dana. En el libro se mencionan dos conceptos claves que utilizo dentro de mis acompañamientos: la co-regulación y la auto-regulación emocional.
La co-regulación es el proceso mediante el cual el sistema nervioso se calma y organiza en contacto con otro sistema nervioso que se percibe como seguro. Ocurre cuando estamos con una persona que nos transmite señales de seguridad, presencia y aceptación: un tono de voz amable, un ritmo respiratorio tranquilo, una mirada cálida. Es algo que empieza desde la infancia, cuando el bebé regula su estrés al estar en brazos de un cuidador presente, y continúa durante toda la vida en nuestras relaciones significativas.
Por otro lado, la auto-regulación es la capacidad de nuestro sistema nervioso para regresar al equilibrio por sí mismo. Incluye estrategias conscientes (que puede ser respirar profundo, meditar o caminar) y también respuestas automáticas que aprendemos con el tiempo. No se trata de aislarnos ni de “resolver todo solos”, sino de tener recursos internos que nos ayuden a volver a un estado de calma, especialmente cuando no hay una presencia externa disponible en ese momento.
Deb Dana destaca que los seres humanos necesitamos tanto la auto-regulación como la co-regulación para mantenernos emocionalmente equilibrados. Estos dos procesos no se oponen, sino que se complementan y se entrelazan a lo largo de nuestra vida cotidiana.
Entonces, integrando toda la información que se ha desarrollado hasta ahora: entender tu luna natal desde la astrología, junto con reconocer tu estilo de apego e identificar tu lenguaje del amor, te permite poder comunicar efectivamente a otra persona lo que necesitas para sentirte a salvo y en contención (co-regulación) pero también, te permite encontrar herramientas para entregarte esa contención a ti mismo (auto-regulación).
Cuando hablamos de gestión emocional, no se trata solo de entender lo que sentimos, sino de encontrar formas amorosas, conscientes y efectivas de acompañarnos a través de cada experiencia interna. En este camino, me gusta sumar herramientas complementarias como las anclas de la Programación Neurolingüística (PNL), que permiten integrar los aprendizajes y generar estados internos de seguridad y calma de forma práctica y tangible.
Este trabajo te puede ayudar como una base estable, un piso firme que te acompañará en cualquier desafío que tengas que enfrentar en tu vida, no solo en tus relaciones personales, sino que en todas las áreas de tu vida.
Si te gustaría vivir esta experiencia terapéutica, te invito a revisar la información de mi servicio de Coaching Astrológico aquí.


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